martes, 9 de junio de 2015

El pacto de la sinrazón y la incoherencia: Te quiero Carboneras, siempre el orgullo carbonero estará aquí




Estoy triste, mañana lo contaremos. Se me han saltado dos lagrimones. Gordos y solitarios. Lo que esta mañana parecía un sueño, en estos momentos parece una realidad, pero por favor, no tiren cohetes que parten el corazón de más de 2.000 personas que quieren a Carboneras. Es el símbolo del odio y la venganza. Habrá pacto PP y GICAR. Pero háganlo en silencio, porque es el pacto de la vergüenza y de la venganza.

El sentido común no existe, la coherencia en política tampoco, la línea roja de la honradez e ir con la cabeza bien alta defendiendo a Carboneras, lo que más quiero en el mundo, tampoco.
Te pido perdón Carboneras.

Y esta canción va por ti, y por toda la gente que con orgullo pasean tu nombre sin ningún interés económico, sin interés por un puesto de trabajo en el ayuntamiento, sin ningún secreto debajo de montones de papeles que quizás queden triturados, sin ningún interés en terrenos, sin ninguna caja de bombones y sobres en blanco, sin.. sin...

Es la hora de abrir la jaula y hacer el mejor castillo de arena: Yo luego no quiero regomellos que San Antonio nos espera




Dame veneno que quiero morir, dame veneno. Me niego a pensar que es verdad lo que dicen algunos agoreros y corre-ve-y diles, que el PP se va a fusionar con GICAR y que van a pactar. Me lo temía que el desembarco de moros y cristianos sea en el Ayuntamiento el día 13 en vez de en la Playa de Los Barquicos. 

Y, ¿por qué? Porque no vale todo. No todo vale. Y yo tengo la confianza puesta en un hombre al que he visto crecer y he visto levantarse todos los días con ganas e ilusión para trabajar con honradez, con ilusión y con una gran participación en su pueblo. Siempre ganaba en los concursos de castillos de arena, pocos, por no decir ninguno, le arrebata el primer puesto, porque  mira que le ponía imaginación y ganas el niño, hasta le ponía sus lijos, chinorricos y palmerillas. El no le teme a coger la brocha y ponerse a pintar el hotel para decir si a la legalización, o proponer ideas para el turismo carbonero, sobre todo, en el buceo, otra de sus grandes pasiones.

Pero sin duda alguna, el gran amor de su vida, además de su familia, es Carboneras, y creo, y espero no equivocarme, los hijos de Carboneras, para que nunca se marchen de su pueblo por falta de iniciativa privada ni pública para impulsar puestos de trabajo, y que las empresas de Carboneras sean los grandes motores de la economía local. 

El quiere sentirse orgulloso de Carboneras, y creo que coincido con él en muchos de sus planteamientos por no decir en todos, porque el quiere que Carboneras brille como una auténtica tacita, menos si se le pasa por la cabeza de que no dejen gobernar a los que han decidido las urnas, y eso discrepo. 

Eso si que realmente me intranquiliza no porque no me gusten esos señores de ese partido que se parece cada día más al del tío Gil en paz descanse, sino porque el futuro puede que no sea fácil, pero sin duda no incluye seguir como estamos o peor, con las mismas recetas, con los mismos en similares puestos, y con las mismas luchas intestinales.

Hoy me caen 100 correos anónimos, pero lo quiero dejar claro, yo las cosas buenas las aprecio, y no nos engañemos, la única regeneración posible para el PP, y lo digo de corazón, donde tengo muy buenos amigos, es regenarse, construir en positivo, aportando ideas, vendiendo proyectos, y dejar que las vísceras se pudran solas; pero no seguir de "comparsa" de los que le han quitado la cartera de los votos.

Yo luego no quiero tener ningún regomello que no lo dije. 

A los del GICAR, donde tengo también excelentes amigos, sólo les deseo buenos alimentos y que por favor, si hacen las cosas, que las hagan bien sin revanchismos ni venganzas ni odios, sin maldad, y que de verdad enamoren.

Presiones tendrán que aguantar todas hasta si me apuran actitudes que un ser humano nunca tiene que padecer. Hasta cohetes. 

Vivimos como el oso en la jaula de un zoo de medio pelo, topando eternamente con los mismos atropellos y recetas: idénticos miedos, fantasmas y excusas. Es hora de abrir la puerta e hinchar los pulmones y rebosarlos de aire nuevo y fresco. La juventud quiere otra cosa y yo también.

Y para mis otros amigos, los socialistas, pues ánimo y mucha fuerza, porque hay un clamor latente, pero si al final decide la democracia que se queden en la oposición, pues que quieran a Carboneras como lo estaban haciendo con educación, formas y queriendo que las empresas de Carboneras vuelvan a quedarse en su pueblo, apuesten por impulsar proyectos de creación de empleo y un largo etcétera para que volvamos a estar donde nadie nos tuvo que bajar. 

Lo bueno de ser carbonero es que nos conocemos todos y sabemos hasta los trapos ratos, viejos y quizás sucios que cada uno tiene en su cajón del mueble-bar. Nadie está contento, y San Antonio nos está esperando. Viva el Patrón de Carboneras. Creo que es el que quiero para alcalde porque suscita todas las pasiones de todos, sin excepción, los carboneros y carboneras.