lunes, 13 de julio de 2015

Bochornos en el Ayuntamiento, diferentes facebook, juntos pero no revueltos, y Vazquez King anda enfadado



Con este calor de 40 gradazos, que tiene hasta las ventanas del Ayuntamiento abiertas de par en par, no tienen que andar muy finos los aires acondicionados, ahora ya caigo en las malas caras que tienen; o quizás sea porque han desestimado el recurso del alcalde contra la denuncia presentada por el PSOE por no facilitarles información, (ay madre este hombre por no dar datos se va a ver en el banquillo); bueno de una forma u otra, veo con cierta indignación la foto que les voy a poner y que circula por la red. No no es una papelera de los más moderno e innovador del mercado, es el surtidor de agua de la glorieta. Esto sólo tiene dos nombres: o dejadez, porque no limpian; o comportamientos incívicos de algunos transeúntes, pero… claro, si ven allí un hueco, depositan sus papeles y envases… y se van tan tranquilos, por lo menos no los tiran al suelo. Quizás tengan que advertir con un cartel que no es una papelera; o poner más.

Y mientras, desde la página del PP carbonero se han unido al método de marketing de GICAR de anunciar a través de sus páginas sus logros, eso de arreglar una ducha, o poner una bandera, o la limpieza de la entrada a la Playa de El Corral. Y claro me pregunto, ¿esto no es Ayuntamiento?



Tantas páginas de facebook abiertas que si la del Ayuntamiento, especialidad en conciertos, deportes y tradiciones; la del GICAR proyectos y obras; la del PP, mejoras de playas; en el corazón Carboneras, fotos idílicas de nuestro pueblo; Oficina de Turismo de Carboneras, venta de reclamos publicitarios y más estampas idílicas… al final tanta marca para cargarse la verdadera, la auténtica, la Mar Divina que ya conocía todo el mundo; y encima dar una sensación de división, de trabajar por separado, de no entendimiento, de no equipo…

Los elementos visibles de la marca (como su logo, el nombre, la identidad visual, etc.) representan la punta del iceberg. Por debajo de la línea de flotación, invisible a nuestros ojos, permanecen los elementos más importantes: la asociación entre la marca y ciertos sentimientos/ideas personales que resultan de las miles y miles de evaluaciones subjetivas realizadas por cada consumidor. Así que tengan cuidado por favor.


Ah, y no sé que le pasa al pintor Vázquez King pero le han denegado una exposición que tenía programada para el Museo del Molino,  según una nota que él ha remitido a través de un correo y asegura que no le dejan porque le han dicho que este espacio nunca fue escenario para pinturas.


Palmas por la peña flamenca El Salvador "El Pascua" y nuestros jóvenes músicos: conciertos en formato reclamo turístico




Me encanta la peña flamenca de El Salvador, el Pascua. Cuando escucho a Mariana me emociono. Y pienso que orgulloso tiene que estar su padre allá donde se encuentre, que seguro que le toca las palmas, cuando su voz se quiebra; ese lamento, llanto, y desgarro que cruje de su garganta y que nace de aquel padre que la hizo y que la vio nacer. Yo era un niño cuando en la calle Sorbas salía corriendo a escuchar al tío Salvador. En cualquier bar, en cualquier rincón su voz se transformaba en bulerías, fandangos… y lo que le saliera. Era todo un honor, un homenaje, un canto a la vida y a la humildad.

Era un maestro de la emoción, similar a los ojos vidriosos y pelos de punta que se me pusieron al escuchar el sábado a la peña. Noches como éstas y como muchas de las que hemos vivido en el Castillo merecen la pena degustar, saborear, paladear. La música está hecha de vida. Y el flamenco te pega un pellizco amargo en el corazón.

Peñas como éstas, o la Banda de Música, o las bandas de rock de jóvenes carboneros como el de José Venzal, Trip Stone, Capitan Canvion, forman parte de la identidad de un pueblo. La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión.

Cada uno en su estilo, es importante seguir fomentado la música y los conciertos en el pueblo, también se convierten en un excelente complemento para nuestros visitantes, pensar en grande como un gran evento musical no estaría nada mal, yo en una ocasión pensé en la Playa de los Muertos o en Las Marinicas, no es nada loco, puede ser un buen bombazo.







En su corazón siempre guardó Carboneras, el cine como reclamo turístico



El hombre que surgía de la inmesidad del desierto de Lawrence de Arabia y la mirada del eterno dandy, doctor Zhivago, al que amó Hollywood nos dijo adiós para siempre hace unos días. Que acierto tuvo el Ayuntamiento cuando en 2012 invitó a Omar Sharif, con motivo del 50 aniversario del rodaje en sus playas de la mítica y laureada Lawrence de Arabia, para que los carboneros rindieran un pequeño homenaje a este hombre que guardaba, sin duda alguna en su corazón, el nombre de Carboneras como su mejor sueño en Aqaba. Y es que nuestro paraíso alumbró el nacimiento de uno de los mejores actores de todos los tiempos. En el hotel El Dorado está la muestra. En la retina de hombres y mujeres de Carboneras que tuvieron la oportunidad de hacer de extras en las películas está la mejor cinta en blanco y negro.

Había tres leyendas que rodeaban al actor egipcio Omar Sharif: su buena mano con las mujeres, sus cabreos enloquecidos y que sus días empezaban al mediodía. Todas eran ciertos, y todas bien visibles. También sus gustos refinados, su apostura y su pasión por el bridge (llegó a perder hasta en una noche un millón de dólares).

En Carboneras, se le veía ya cansado, quizás triste, ya preso de los primeros tiros del alzeimer a su memoria de un galán que siempre fue extrovertido y alegre, aunque también díscolo y combativo.

Se emocionó en ocasiones al ver las fotos del recuerdo. Y así lo dejó dicho: Sin Almería no existiría Omar Sharif, aquí he nacido para el cine porque aquí rodé mi primera gran película, Lawrence de Arabia, y guardo todo el amor de este sitio. Después, todo fue mejor y ahora estoy feliz, pero viejo. Es el pueblo que me vio nacer como actor porque aquí fue donde realmente me hice famoso. Sin la oportunidad de David Lean y sin el enclave único que es Carboneras, yo no sería hoy quien soy.

Cuando el actor hizo amago de salir del coche oficial, los carboneros empezamos a aplaudir. Parecía el viejo cine. Parecía que el reloj se detuvo allí, y él, con ese pelo plateado y mirada penetrante, levantó sus brazos y saludó como un auténtico galán. Quizás su memoria se perdió, pero su corazón volvió a Aqaba y en Carboneras se quedó para siempre.

Y así tendrían que pensar en hacer en nuestro pueblo, un museo del cine, con la proyección de imágenes y recolección de anécdotas antes que la memoria se apague para siempre de los que llegaron a vivir experiencias como Los tres mosqueteros, Nicolás y Alexandra, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago...