El equipo del Clan del Ariel ha decido iniciar obras de mejora en el Cementerio. Todos los años por estas fechas se acuerdan de los muertos, y piensan incluir más alumbrado, derribar la pequeña ermita, una construcción típica del Mediterráneo (se pueden dar una vuelta, no corriendo, sino viajando por Italia, Cerdeña, Grecia, Baleares...) y remodelar la fachada.
Este equipo sólo sabe utilizar el martillo y la pala para destruir la antigua pista del Simón Fuentes, que estaba seminueva y que servía a los niños carboneros, que en pleno centro, podían entrenar y corretear; y ahora quieren derribar la ermita, que dice que se haya en mal estado estructural, con paredes y techos agrietados. Lástima que no tengan una visión mucho más amplia y no restauren una construcción que otros países conservan como patrimonio cultural. Una estructura típica de la zona mediterránea.
Y mientras se siguen abonando en el Ayuntamiento las facturas por ornamentos florales a las cuentas de la familia del alcalde. Me imagino que a la espera de la sentencia definitiva de inhabilitación del alcalde querrán saldar todas las cuentas pendientes con la floristería. Otro pago más ¡3.500 € en flores para la hermana del alcalde en una semana! La Junta de Gobierno Local del 26 de agosto donde están sólo los concejales de PP y GICAR aprobaron este pago. Sumando que se puede acabar el chollo.
Levántense del sofá. Venga, caminar, a correr, a realizar tu primer duatlón, o triatlón, o a prepararse la primera Agua-Carbo, o a despeñarse por la cuesta de los muertos con la bici... Es la publicidad subliminar de un problema que lleva años en Carboneras. Será tan difícil arreglar las antenas de emisión de TV. Anoche era un clamor las redes sociales, todos escribiendo la carta de los Reyes Magos al equipo de Gobierno y al concejal Pascual para que puedan echar una mano y acaben ya con la eterna emisión borrosa y desastrosa.
Si copian lo que hacen muchos miembros del equipo de Gobierno la vida le sonreirá y la salud se lo agradecerá. Es un mensaje patrocinado por el Ayuntamiento de Carboneras.
Leo esta mañana este artículo y remediablemente me vienen a la cabeza imágenes de las elecciones de nuestro pueblo.
El insulto, el descaro, ser verdulero, menospreciar, escupir, amenazar, jugar sucio y sobre todo, no dejar vivir en paz. Esto pasa en Carboneras. A veces las corrientes van subterráneas, en otras ocasiones, van de frente; pero no es de juzgado de guardia que llames puta, cabrón, ladrón... y demás rosario de improperios y barbaridades que he llegado escuchar contra muchos de nuestros gobernantes, por el simple hecho de no pensar como ellos. Hasta un gesto, de lo más provocador, que tuvo el actual alcalde con la concejala del PSOE, Pepi Cruz, en el Pleno de investidura, cogiéndola de la mano; o mandándola a callar en otro; o lo que tienen que escuchar en la bancada socialista de la tía del alcalde, por ejemplo en estos momentos actuales; o lo que hubo en años anteriores; si ya es hora de hablar claro... o... o... pero lo que es peor, es que hay familias enfrentadas por la política y hermanos y tíos que no se hablan desde hace más de 20 años.
El orgullo carbonero es demostrar que La Mar Divina y Carboneras enamora. Lo bueno de Carboneras es que nos conocemos todos, sabemos de dónde venimos, y cómo actuamos. El modus operandi de las familias que siempre barren para ellos y son capaces de escupir y atropellar para conseguir egoístamente lo que desean, sin importarles si es bueno o malo para un pueblo y sus hijos.
Y hasta el más humilde tiene su padre o su madre que sufre cuando escuchan llamar a su hijo o hija, a su vecino o vecina, a su tío o tía lo más denigrante que puede escuchar una persona.
Carboneras necesita pasar página, y sacar pecho de un pueblo que tiene un sinfín de oportunidades económicas, geográficas, físicas, sociales, culturales para ser uno de los pueblos más productivos de Andalucía. Ser oposición o gobernante no te da derecho ninguno a insultar o pasarte por el arco del triunfo las leyes, las normas o aquello que llaman igualdad para todos.
Llevamos años de parón, de retroceso, de crisis institucional y de identidad, de paro entre los jóvenes, de falta de proyectos ambiciosos, de deterioro y falta de mantenimiento de las calles del pueblo, de falta de criterio y de ética a la hora de contratar las empresas proveedoras... Lástima que no se den cuenta que un pueblo de menos de 10.000 habitantes si todos reman en una misma dirección, se puede conseguir dar brillo, porque ha habido otras épocas que hemos sido la envidia de Andalucía. Porque el que no trabaja por su pueblo y barre para los bolsillos de los suyos, no quiere a Carboneras.
Os dejo el artículo de la alcaldesa de Hospitalet, Nuria Marín. Merece la pena pararse 10 minutos y leerlo, y reflexionar.
HABLEN DE UNA VEZ
NURIA MARÍN
Las ciudades han sido desde siempre actores necesarios en la resolución de conflictos, y la actual crisis institucional por la que atraviesa nuestro país no debe ser una excepción. Esta cualidad se ha puesto de manifiesto incluso en momentos mucho más críticos del que nos ocupa. En febrero de 1991, el entonces alcalde de Atenas, Adonis Tritsis, cogió un avión hasta la capital jordana, Ammán, y atravesó el desierto en coche hasta Bagdad. Allí, en plena primera guerra del Golfo, se encontró con el alcalde de la castigada capital iraquí para decirle que no había hecho aquel peligroso viaje para discutir las razones por la que sus dos países estaban en guerra. Sólo quería transmitirle que los ciudadanos de Atenas no estaban en guerra con los de Bagdad. Este episodio, que no se cansaba de relatar el exalcalde Pasqual Maragall, inspiró a este último los puentes de solidaridad que Barcelona tendió a la asediada ciudad de Sarajevo aprovechando el escaparate internacional que le proporcionaban los Juegos Olímpicos de 1992.
El gesto de Tritsis fue una muestra de grandeza de un alcalde que entendía que, si bien su homólogo iraquí estaba en el otro lado de un conflicto generado por los estados, la realidad era que en el fondo ambos estaban en el mismo lado. Representaban a dos ciudades que comparten los mismos problemas. El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg solía ilustrarlo diciendo que “los presidentes pontifican sobre principios mientras los alcaldes recogen la basura”.
Catalunya está en estos momentos encallada en una lucha ideológica sobre la identidad nacional. Como hizo Tritsis, es hora de que los alcaldes nos miremos a los ojos y aparquemos la discusión sobre quién tiene razón. Los alcaldes somos quienes debemos iniciar el camino a la conciliación y poner en valor lo que nos une por encima de lo que nos separa. Tras el conflicto llega el momento de la política, y no hay mejor manera que iniciar la política, que significa diálogo y acuerdo, desde las ciudades. No en vano fue en las ciudades donde empezó la política y la democracia. El pragmatismo y la capacidad de resolución de problemas de los alcaldes es el gran camino a la hora de desencallar el conflicto e iniciar el diálogo.
Esto es lo que hizo también Theodor Kollek, alcalde de Jerusalén entre 1965 y 1993. En ninguna otra parte del mundo las tensiones identitarias son más complicadas que en Jerusalén, pero Kollek, judío de origen húngaro, hizo una apuesta decidida por la conciliación. Decía que ser alcalde de Jerusalén no era la misión más importante, pero era más difícil que ser primer ministro de Israel. Tenía razón.
Si Kollek luchó por mantener la convivencia en la ciudad más conflictiva del mundo, los alcaldes catalanes también podemos seguir ahora su ejemplo. Ser alcalde de l’Hospitalet o cualquier otra ciudad no es por supuesto la tarea más importante en Catalunya, pero efectivamente es más difícil que la de los presidentes de la Generalitat y el Gobierno, porque en las ciudades se viven las tensiones, se edifican y destruyen las convivencias y, como dice Bloomberg, es donde se recoge la basura.
Los alcaldes, soberanistas o no, nos debemos por encima de todo a nuestros ciudadanos. Para eso nos eligieron, para atender sus problemas, mejorar su calidad de vida y, en suma, para recogerles la basura, que no entiende de ideologías y debates identitarios, pero sí creo que tenemos la obligación en estos momentos difíciles de ponernos a disposición del diálogo. Nunca es tarde para el diálogo. Ya lo demostraron los alcaldes franceses y alemanes que hermanaron sus ciudades tras la Segunda Guerra Mundial, el mayor conflicto bélico que ha vivido el mundo. Las ciudades continúan siendo la gran esperanza de la democracia. Ahora toca demostrarlo.
Aunque nuestra misión como alcaldes es importante, no tenemos papel en esta negociación más allá de insistir en ella. Son nuestros dirigentes quienes ahora deben tener la iniciativa. Los presidentes Mariano Rajoy y Carles Puigdemont deben dejar de ser responsables de esta crisis para pasar a ser corresponsables de su solución.
Exijo a los dos, gestos de altura. Por un lado, parar la declaración unilateral de independencia, y por el otro, la no aplicación del artículo 155 para la suspensión de la autonomía. También exijo como punto de partida de la mesa de negociación la restitución del Estatut del 2006, aprobado por el Parlament, el Congreso y los ciudadanos de Catalunya en referéndum. Asimismo, restituir los acuerdos alcanzados entonces sobre competencias, financiación e infraestructuras. Este debe ser el punto de partida para un futuro acuerdo que deberá ser votado en las urnas.
Ya lo hemos dicho, no es hora de hacer nuevas listas de agravios. Si no pasamos esta pantalla no avanzaremos. Los ciudadanos viven con angustia y tensión esta situación en la calle, en el trabajo y en sus casas. Si los alcaldes somos capaces de hallar puntos de acuerdo para superar los conflictos en nuestras ciudades, con mayor razón pueden y deben hacerlo nuestros dirigentes. Los alcaldes gestionamos el acuerdo cada día. Que no nos digan que no es posible. Siempre es posible. Y nunca es tarde.
No doy crédito. El holding de la calle Sorbas, y empresa que realiza casi la totalidad de los caterings del Ayuntamiento no se corta ni un pelo de ser familia directa del concejal de Hacienda. En las fiestas del Llano, el jefe, el gran hombre, se dedicó personalmente a servir la chocolatada. Los empresarios se hacen, y nunca se rinden. Son incombustibles, con ganas de siempre estar en activo, pero creo que no es de recibo que no se corten ni un pelo en la Casa de todos los Carboneros en contratar todos los servicios al padre del concejal que en breve puede asumir la alcaldía de Carboneras. Creo que si hay ética, esta manera de actuar, negociar, y sobre todo, de arrimar las ascuas a su bolsillo no se deben de acometer. Felipe, si llega su hijo a alcalde, como siempre quiso, podrá ver su sueño realizado, ser el primer jefe de Carboneras, pero su prestigio puede quedar seriamente dañado, cuando ya está en los corrillos del pueblo. No todo vale en política. Pero si quieres una taza, toma dos. Me imagino que dirán.
Y seguimos hablando de ausencias. En el pasado pleno del viernes, fueron algunas caras las que se echaron de menos, en especial, de mujeres que no se han perdido durante dos años ni un pleno ni un acto social, deportivo o cultural donde hayan intervenido sus hijos. Pero las madres también sufren. Todas. Porque a ninguna madre le gusta ver como se hacen las cosas no del todo bien y sacan los colores a sus hijos. Cuando hay ética se puede dormir tranquilo.
En política no todo vale, y a veces, utilizando un símil futbolístico, algunos traspasan la línea del fuera de juego. A veces el árbitro lo pita, otras veces no, pero las palabras y los gestos dan paso a la acción. Como estas llaneras que se dejaron la piel jugando en honor a sus fiestas. Un partido de lo más divertido y amistoso.
El Ayuntamiento de Carboneras celebró los Ángeles Custodios por todo lo alto. El alcalde pasó revista y se el agasajó con honores casi propios de un Jefe de Estado. No faltó ni un detalle para un día en el que llamó la atención la ausencia del concejal del PP, nuestro Cristiano Ronaldo. Hasta alfombra y numerosas flores (de esto que tanto abunda por las facturas del Ayuntamiento) y como no, un catering, que tan sólo tiene que recorrer los 100 metros lisos hasta el Castillo. En este Ayuntamiento todo queda en casa.
Sin embargo, lo que quedó claro es que los carboneros, y la corporación municipal se siente española, vive la bandera de nuestro país con orgullo, un gesto de agradecer en los tiempos que corren tras el descalabro emocional y político que ha propiciado el 1-O en Cataluña.
Sin embargo, el concejal de Turismo, Pascual Díaz, no faltó a la clausura del curso de turismo relacionado con el patrimonio natural y cultural del medio rural, organizado por la Asociación de Mujeres con la colaboración del Ayuntamiento y la Oficina de Turismo de nuestro pueblo. Bravo por esas mujeres que siempre dan la nota por querer aprender.
A Felipe no le salen las cuentas. El concejal de Hacienda, experto en tablas de Excel y power point, es decir, para los no expertos en ordenadores, en cuentas de sumar y ahorrar, no encuentra la ecuación justa para conseguir que tanto gasto del Ayuntamiento no toque las arcas municipales. Lástima que su calculadora se haya estropeado y que donde decía restar, ahora pone sumar, pero para los bolsillos del clientelismo político que acarrea estar sentado en el Ayuntamiento. No puede decir lo mismo el concejal de Turismo que ve como en su bar no se hacen tantos caterings a cargo de las arcas municipales, aunque sí alguna chirigota para animar momentos de risas. El próximo capítulo, el cochecito Leré.